La ceremonia reunió a autoridades provinciales, municipales y representantes de distintos credos, quienes compartieron una oración por la paz mundial y descubrieron una placa conmemorativa
Representantes del Gobierno de San Juan, la municipalidad de Capital, la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz, religiones y cultos de la provincia participaron de la plantación del tradicional Olivo de la Paz, una ceremonia que renovó el compromiso con la convivencia, el diálogo y el respeto entre los pueblos.
Durante el acto se elevó una oración por la paz mundial, en continuidad con la tradición iniciada por el papa Francisco cuando era obispo en el año 2000. La iniciativa simboliza el deseo de armonía, esperanza y reconciliación, además de la unidad entre culturas, la resiliencia y el arraigo. Luego, las autoridades descubrieron una placa conmemorativa por la plantación del olivo.
La ministra de Gobierno, Laura Palma, destacó el valor del encuentro y afirmó: «Este pequeño acto tiene un gran significado porque representa la paz. Cuando hablamos de paz también pensamos en la responsabilidad de construir una convivencia con más tolerancia y empatía para las futuras generaciones».
La intendenta de Capital, Susana Laciar, señaló que esta es la tercera edición consecutiva de la actividad y expresó: «Es una tradición que representa paz, producción, trabajo y encuentro. La paz es una construcción cotidiana que requiere apertura, diálogo y la búsqueda permanente de puntos de encuentro».
Por su parte, el director de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, Adrián Alonso, sostuvo: «Poder expresar en este árbol el deseo de construir un mundo mejor y trabajar por la paz es necesario. La paz se construye cada día con gestos y acciones concretas».
En representación de las comunidades de distintos credos, Alfredo Marún, de la Sociedad Libanesa de San Juan, y Leonardo Siere, de la Sociedad Israelita de San Juan, destacaron la importancia de la unidad para enfrentar la intolerancia y reafirmaron el compromiso de trabajar por una convivencia basada en el respeto y la paz.
La actividad reflejó el trabajo conjunto entre organismos públicos, municipios y organizaciones de la sociedad civil para fortalecer los espacios de diálogo y promover valores que contribuyen a una convivencia basada en el respeto, la cooperación y la construcción colectiva.



