Transparentar una realidad dolorosa

La pobreza en la Argentina se ha ido acrecentando por las políticas desacertadas de los distintos partidos que fueron gobiernos, mientras ellos se echan culpas, el ciudadano de a pie sobre las consecuencias

El INDEC publicó los datos ayer sobre los índices de pobreza e indigencia actuales en Argentina. Dichos índices son la consecuencia de políticas desacertadas de varios gobiernos. Transparentar la inflación real de la Argentina como el actual endeudamiento externo llevaron al gobierno actual a reducir el gasto público y buscar renegociar la deuda externa de Argentina.

Los números son alarmantes, estos, se traducen en cuerpos y caras de miles de argentinos que hoy sufren las consecuencias. Parte de la población más vulnerable es pobre los niños. 

La pobreza es 52,9% en el primer semestre del año y alcanzo a 24,9 millones de personas en todo el país. La indigencia 18,1, es decir 8,5 millones conforman es escenario con urgencias extremas 

Esas cifras también son críticas: en promedio en el primer semestre un hogar pobre tuvo ingresos 42,6% por debajo de lo necesario para dejar de serlo. Una distancia de algo más de $300.000. Para el caso de la brecha de indigencia, fue de 33,4%, lo que equivale a decir que un hogar que no llega a cubrir la canasta alimentaria requirió $116.000 más en promedio para no ser indigente.

 El impacto más “novedoso” como efecto de la recesión fue el que está relacionado con el mercado laboral, un indicador que, aún con un deterioro persistente en el poder adquisitivo, se mantenía con tasas de desempleo mínimas en los últimos años. 

En el primer trimestre, la incidencia de la desocupación fue del 7,7% (una suba de dos puntos porcentuales respecto al cierre de 2023 y de 0,8 puntos en comparación con el mismo trimestre del año anterior); y de 7,6% en el segundo, una desmejora interanual de 1,2 puntos. 

Hay 1.625.000 desocupados en el país, lo que representa un aumento de 336.000 personas en la comparación interanual. Si se comparan los resultados de la EPH del primer trimestre del año con los datos del segundo, se observa que el empleo registrado perdió 60.400 trabajadores, mientras que el empleo en negro sumó a 328.300 personas. Esto da la pauta de un mercado laboral con puestos de empleo de menor calidad. 

Néstor Kirchner asumió con 54% de pobreza y en su primera medición semestral tuvo una baja hasta 47,8 por ciento.  Cristina Kirchner, ya con un organismo estadístico intervenido, llegó a la Casa Rosada con un estimado de 35,6% de pobreza y tuvo un primer indicador de 34,9%. 

Mauricio Macri asumió con un número de pobreza desconocido por la intervención del INDEC –aunque se estima algo menor al 30%– y terminó con 35,5 por ciento.

El Frente de Todos inició su mandato, al finalizar el 2019, con un 35,5% de pobreza y lo terminó con 41,7%. Alberto Fernández estuvo marcado por la irrupción de la pandemia en marzo de 2020, que empujó al 40,9% de la población bajo la línea de la pobreza. Fueron, así, 5,4 puntos de aumento de la pobreza en la primera medición del Frente de Todos. Una extendida cuarentena que paralizó el país. 

Una vez fuimos el granero del mundo, hoy somos uno de los países más pobres. Esperemos un compromiso real por parte de todos los actores sociales, para transformar estos números en una nueva Argentina próspera.

El gobierno y los dirigentes políticos deberían asumir sus compromisos en su función social y  pública, brindando políticas públicas y políticas de estado que impulsen el trabajo y la actividad económica.

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