Las Fuerzas Armadas Argentinas comenzaron con las tareas de asistencia humanitaria en Colombia

La presencia de las Fuerzas Armadas de Argentina, bajo la conducción del Estado Mayor Conjunto dependiente del Ministerio de Defensa, comenzó con el proceso de preparación iniciado luego de que Colombia sufriera el sismo de magnitud 7.4 el lunes 10 de agosto

Realizadas las comunicaciones diplomáticas entre los estados y con el enlace activo de las coordinaciones previas con el Agregado Militar de las Fuerzas Armadas Argentinas presente en Colombia, el personal comenzó con un proceso de preparación distinto al realizado para Venezuela, ya que requería condiciones sanitarias específicas respecto a vacunación y prevención de enfermedades por los aspectos geográficos de la zona. La presencia de las Fuerzas Armadas de Argentina, bajo la conducción del Estado Mayor Conjunto dependiente del Ministerio de Defensa, comenzó con el proceso de preparación iniciado luego de que Colombia sufriera el sismo de magnitud 7.4 el lunes 10 de agosto.

La respuesta a la emergencia, entonces, se diseñó en base a las posibles zonas de acción, caracterizadas por profunda humedad y vegetación, siendo los servicios esenciales la mayor prioridad. El despliegue se realizó con la zona asignada al Departamento del Chocó, donde el contingente argentino desplegó personal, material y distintas capacidades referidas a servicios esenciales para atender las necesidades de la población damnificada.

Una vez realizados los esquemas de vacunación y cuarentenas, desde el 18 de agosto de 2026 se inició el traslado con la partida, desde la I Brigada Aérea de El Palomar, de un avión Hércules C-130 y un Embraer ERJ-140. A través de estos medios de la Fuerza Aérea Argentina se logró el transporte de personal, equipamiento, y aproximadamente 9.500 kilos de carga, que incluye la planta potabilizadora de agua por ósmosis inversa, una cocina de campaña capaz de producir cerca de más de 500 raciones por turno, carpas sanitarias y equipos de comunicaciones que serán vitales para la coordinación de movimientos de personal y sanitario.

Una vez arribados, rápidamente el personal conformó y se integró a la Unidad Ejecutora del Apoyo a Colombia (UNEJAPCOL), que se completó con el arribo del personal y material al Aeropuerto El Caraño, en la ciudad de Quibdó. El contingente argentino se integró de 32 efectivos, que integran el grupo comando y comunicaciones, servicio agua, sanidad e intendencia, sumando también a las tripulaciones responsables de los vuelos que permitieron concretar el despliegue.

Conformada la UNEJAPCOL en territorio colombiano, el contingente comenzó sus movimientos al mando del Coronel Miguel Ángel Wissinger, iniciando actividades desde las instalaciones de la XV Brigada del Ejército Nacional de Colombia, donde pudieron evaluar el panorama y establecer la prioridad de las capacidades necesarias para comenzar las operaciones de asistencia humanitaria, previendo la coordinación de una posterior proyección hacia otras zonas más afectadas.

Las primeras acciones de asistencia humanitaria

Durante el pasado 20 el personal militar argentino participó del primer vuelo de apoyo hacia Pie de Pató, municipio de Alto Baudó, donde llegaron transportando y entregando alimentos, material sanitario y efectos de asistencia humanitaria destinados a la población afectada. Debido a las características geográficas de la región y a las dificultades que presenta el desplazamiento terrestre, la asistencia fue trasladada por vía aérea mediante un helicóptero Mi-17 local, permitiendo alcanzar a comunidades de difícil acceso. Esta primera misión contó con la participación de personal argentino de las especialidades de Comunicaciones e Intendencia, que trabajó junto con las autoridades colombianas en las tareas de traslado y entrega de la ayuda.

A lo que vinimos: agua segura y alimentos para la población afectada

Trabajando codo a codo, el Jefe de la UNEJAPCOL, el Coronel del Ejército Argentino Miguel Ángel Wissinger, recorrió la zona junto al Comandante de la XV Brigada del Ejército Nacional de Colombia, Brigadier General Willian Fernando Caicedo Benavidez. Realizado el reconocimiento del terreno se materializaron las coordinaciones necesarias para delimitar el sector destinado al funcionamiento de las capacidades aportadas por la Argentina, estableciendo las condiciones necesarias para iniciar la producción y distribución de alimentos y agua potable de manera inmediata.

La zona asignada fue Quibdó, donde el contingente argentino instaló las dos capacidades fundamentales, que se encuentran operativas desde la llegada y son vitales: la cocina de campaña, que cuenta con la capacidad de producir aproximadamente 1.500 raciones diarias, y la planta potabilizadora, con una capacidad proyectada de potabilizar hasta 30.000 litros de agua por día. Gracias al complemento que permite ensachetar lo producido, se prevé producir y distribuir aproximadamente 10.000 sachets de agua potable, destinados principalmente a las comunidades afectadas y que necesitan del recurso.

La planta cuenta con personal especializado en Bioquímica, que realiza análisis y controles de las diferentes fuentes de agua disponibles, con el objetivo de garantizar las condiciones necesarias para su potabilización y posterior distribución a la población. Tanto la planta potabilizadora como la cocina de campaña, se encuentran funcionando en el Centro de Acopio Bodegas del Pacífico, en el sector Cabi de Quibdó, Chocó, donde además funciona un centro de recepción de ayudas y de despliegue logístico de asistencia humanitaria de la Gobernación.

Cuidar al que ayuda: la Sanidad Militar en el terreno

El componente específico de Sanidad Militar se encuentra desplegado para proporcionar apoyo sanitario integral al contingente argentino, y complementar a requerimiento las capacidades locales, que además son reforzadas con el aporte de comunicaciones estables. En este marco, el personal sanitario argentino coordina acciones con el hospital local de Quibdó, con el objetivo de articular las capacidades disponibles y brindar apoyo mediante las distintas especialidades médicas desplegadas, entre ellas una muy importante en este tipo de eventos naturales, como la traumatología.

En la coyuntura del día a día, también desarrollan acciones de medicina preventiva, atención sanitaria a demanda, vigilancia epidemiológica y control de las condiciones sanitarias propias de la zona de operaciones, contribuyendo al sostenimiento y la operatividad del personal del contingente que realiza las acciones humanitarias.

Para ayudar coordinados, estar comunicados: comunicaciones comando y control

En paralelo a la instalación del contingente y las primeras acciones, el Centro de Comunicaciones de Contingencia estableció las capacidades de comunicaciones e informática necesarias para garantizar el comando y control de la UNEJAPCOL. De esta manera se mantienen enlazados al Centro de Operaciones con los distintos elementos desplegados. Se implementaron además capacidades de comunicaciones satelitales y radioeléctricas, conectividad segura, enlaces para videoconferencia y transmisión de imágenes mediante drones y cámaras, permitiendo fortalecer la coordinación y el seguimiento de las operaciones, generando así un intercambio de información útil en tiempo real. Estas capacidades resultan fundamentales para la conducción y coordinación de las actividades, especialmente ante las dificultades geográficas y de conectividad terrestre que presenta el Departamento del Chocó.

La cooperación entre Argentina y Colombia

Las operaciones del contingente argentino se desarrollan en estrecha coordinación con la XV Brigada del Ejército Nacional de Colombia, las autoridades del Departamento del Chocó y los organismos regionales que participan de la respuesta a la emergencia. En este marco, el Agregado Militar argentino en Colombia, Coronel Cristian Laschera, junto con su auxiliar, el Suboficial Principal Leonardo Rossi, se encuentran enlazados apoyando al contingente y participando activamente de las coordinaciones con las autoridades civiles y militares locales, contribuyendo al desarrollo de las actividades y la correcta articulación de los apoyos necesarios.

Liderando la Unidad Ejecutora del Apoyo a Colombia (UNEJAPCOL), el Coronel Miguel Ángel Wissinger conduce las actividades del contingente y mantiene permanentes coordinaciones operativas, que resultan necesarias para orientar el empleo efectivo de los medios y optimizar las capacidades argentinas en base a las prioridades que determinan las situaciones en el terreno. La cooperación y el entendimiento entre ambos países permite integrar las capacidades argentinas al dispositivo de asistencia colombiano, proyectando así la ayuda hacia aquellas comunidades que, por su ubicación y las consecuencias del terremoto, presentan mayores necesidades.

Movilización y despliegue: Fuerzas Armadas preparadas para responder

Desde el momento del arribo la UNEJAPCOL cuenta con su Puesto Comando, comunicaciones, cocina de campaña y planta potabilizadora en estado operativo, encontrándose en condiciones de continuar desarrollando y proyectando las tareas de asistencia humanitaria hacia las poblaciones afectadas. El despliegue constituye el resultado de años de instrucción, entrenamiento, alistamiento y planificación, que permiten a las Fuerzas Armadas de nuestro país desplegar personal y medios a distancia, operar en escenarios complejos e integrar diferentes capacidades para responder ante situaciones de emergencia.