La visita culminará hoy luego de que el presidente de Estados Unidos lleve a su par de China a visitar los Archivos Nacionales para exhibirle los textos de la democracia estadounidense
Estos temas fueron abordados por los presidentes Donald Trump y Xi Jinping durante sus encuentros en la cumbre de ayer.
Entre la guerra en Oriente Medio, una rivalidad comercial con repercusiones a escala mundial y el temor a un descontrol de la inteligencia artificial, los desafíos de la relación entre China y Estados Unidos son inmensos.
Hubo un recibimiento personal a pie de pista a su llegada en avión el miércoles; despliegue de trompetas y banderas a su llegada a la Casa Blanca ayer; cena de Estado entre más de 130 invitados, con la crema de la crema de la industria y la tecnología estadounidenses y una veintena de miembros de la delegación china; y como premio una invitación “especial” para recorrer las obras del futuro salón de baile de la Casa Blanca.
Trump volvió a reivindicar con Xi una “verdadera gran amistad”.
Xi Jinping hizo hincapié en la necesidad de que las dos potencias “coexistan en paz” pese a sus divergencias.
Concretamente, Xi prometió invitar a 100.000 jóvenes estadounidenses a China para intercambios durante cinco años, y prestar dos pandas a un zoológico de Atlanta.
Xi planteó durante sus conversaciones con Trump dos grandes preocupaciones. Esperó que Estados Unidos tratara “con prudencia” el tema de Taiwán, según informó la agencia Xinhua. Pidió abiertamente que Estados Unidos “se opusiera” a la independencia de Taiwán, que China considera parte integrante de su territorio.
Xi también expresó su deseo de que Estados Unidos e Irán lleguen a un acuerdo “lo antes posible” mediante la negociación.
China, socio clave de Irán, siempre se opuso a la guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel, de la que sufre las consecuencias. Washington quisiera que Pekín contribuyera a hacer ceder a Teherán.
La rivalidad también enfrenta a Estados Unidos y China en materia de inteligencia artificial. Ambos países tienen la “responsabilidad de (…) garantizar que el desarrollo de la IA esté siempre bajo control humano”, declaró Xi.
Trump, en cambio, afirmó en su red Truth Social que quiere mantenerla “exactamente donde está”, en alusión a los pedidos para su regulación.
Prolongar la tregua de la guerra comercial que sacudió la economía mundial en 2025 era uno de los desafíos de la cumbre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció, antes de la llegada de Xi, que el objetivo se había alcanzado, pero solo hasta el 10 de enero.


