El Adversario estuvo dialogando con José Miguel Ortiz Suárez, propietario de las Cabañas Lautaro 8, en Los Vilos, Chile
Los Vilos es una ciudad y comuna del Norte Chico de Chile, la más austral de la región de Coquimbo, ubicada en la provincia de Choapa. Se encuentra a 246 kilómetros de La Serena y a 224 kilómetros de Santiago de Chile.
La ciudad fue fundada en 1830 y declarado puerto menor en 1855. Cuenta con un puerto denominado Puerto Punta Chungo que embarca el material de la mina Los Pelambres. La pesca es una de sus principales actividades, así como el turismo, principalmente por sus dos playas: La Principal y Las Conchas.
En la gestión del intendente actual, Christian Gross Hidalgo, se prioriza como política de estado el turismo.
Entrevista a José Miguel Ortiz Suárez, 2 de enero de 2026, en Cabañas Lautaro 8, Los Vilos, Chile:
Nadia Brizuela—Buenas tardes, ¿cómo estás? Siempre bien. Díganos, ¿cómo se llama?
José Miguel Ortiz Suárez—Yo me llamo José Miguel Ortiz Suárez.
NB— ¿Y en dónde nos encontramos en estos momentos?
JMOS—Nos encontramos en Los Vilos, en la Cabaña Lautaro 08.
NB—Veo que tiene reconocimientos a esta cabaña.
JMOS—Sí, he sido reconocido porque pusimos los primeros paneles solares, así que tenemos energía propia. Hace poco, como dos meses, me gané un proyecto para vender a los colombianos. Me lo dieron porque me compré un generador de electricidad. Así que ahora si se nos corta la luz por todos lados tenemos luz.
NB—¡Qué bueno! Cuéntenos, ¿Cuántos años hace que funcione?
JMOS—Nosotros funcionamos desde el año 2013. Nosotros funcionamos desde hace prácticamente 14 años.
NB—¿Qué encuentra el viajero que se viene a hospedar acá, en estas cabañas?
JMOS—En estas cabañas se encuentra silencio, atención, buen recibimiento. Prácticamente no llegan a arrendar. Llegan a sus cabañas, es como llegar a su casa. Y los tratamos como si fueran familiares, o sea, no son clientes. Prácticamente son nuestros socios. Son los que aportan dinero para que nosotros podamos seguir existiendo. Entonces yo no encuentro que sean clientes, para mí son socios.
NB—Díganos, ¿Qué pueden visitar las personas que desean venir a Los Vilos?
JMOS—Los Vilos tenemos una costanera preciosa. Hace como 6 o 7 años se terminó. Y van a seguir con la costanera. Pueden encontrar también un lugar llamado Quereo, donde encontraron al hombre más antiguo de Sudamérica, 11.200 años, en Los Ríos. Por eso también se le denomina el hombre de Los Ríos. Y en ese mismo lugar, Quereo, encontraron unas osamentas de mastodontes, mis lodones, caballos americanos, paleo llamas y otras especies. Además, tenemos un bosque relicto, prácticamente parecido a la selva bavariana, donde hay algunas pequeñas especies que se están deteriorando y cada año hay menos especies. Una es porque está en un terreno que no es comunitario, no es propiedad de Los Vilos en particular. Entonces no se puede intervenir mucho, porque como es particular, pero está en día de hacerse ahí el museo in situ del hombre de Los Ríos.
Segunda parte de la entrevista:
NB—Continuamos con la entrevista. Díganos, ¿qué más se puede visitar?
JMOS—Un lugar que se denomina La Cachina. Sí. El agua es tan limpia como color esmeralda. Y a ese lugar llegan vertientes de agua, que se puede beber, es un agua pura, hermana de la tierra. Y graciosamente llega hasta acá y se pierde. Esa agua se pierde, no sé por qué, por razón de alguna cosa de tomarlo, meterlo en un camión aquí y que sirva para regar, porque es un agua limpia. Y además hay una portada también, como tenemos nuestra portada, como la portada de Antofagante o una cosa así.
NB—¿Y qué más tenemos?
JMOS—Este es un lugar donde prácticamente se cultiva el loco, cuida el loco. Entonces en diferentes lugares hay unas casetas donde va gente que está hasta las seis de la tarde y no se roban los locos, porque también se los roban. ¿Cierto? Gente que no tiene permiso y los sustraen. Y eso hace que la especie no se multiplique, porque a veces los sacan tan chicos que no alcanzan a multiplicarse. Desgraciadamente. Reservan la especie del loco. Claro. Y es nombrado por los locos. Somos los locos. Los locos de Chile. Eso es algo grato. También la gente, los orilleros que le llaman, que viven de las algas. Entonces hay uno que se llama el cuiro-palo y otras algas que se llevan, las pagan bien, a un buen precio. Y la gente también es popular, los que compran, de repente cuando hay mucha baja los precios y así sucedidamente. Pero ese es el trabajo prácticamente y el otro trabajo es de pesca. Y el otro trabajo, trabajan mucho en la minera. Y otros trabajan en el negocio y otros como empleados domésticos y empleados fiscales. Ese es, por lo menos, el poco trabajo que hay acá. Porque no hay fábrica acá.
NB—No tienen parque industrial.
JMOS—No tenemos parque industrial. Depende también de la gente y la gente no permite, no quieren vayan a contaminar, todo ese tipo de cosas. Porque la gente, el cielo lo cuida mucho, el ambiente. Que no se le ponga algo que contamine. Inclusive, se hizo otra extracción de aguas salinas, también, más al sur de los ríos. Y la gente se opuso porque los camiones, el horario. La gente del pueblo, entonces se lo pararon. Quieren preservar el ambiente natural.
NB—Claro. Cuéntenos la historia de las dos banderas que tienen detrás de ustedes.
JMOS—Estas dos banderas. Esta bandera, lo cierto, fue confeccionada por la señora Javiera Carrera. De los manos Carrera. Y esta es la bandera de la Patria Vieja. Que es azul, blanco y amarillo. Y esta otra es la bandera chilena. La original que ahora todos conocen. Pero esta bandera tiene esto, que está acá. Estos flecos amarillos. Y estos comúnmente se ponen en cuando hay eventos principales, ¿no es cierto? O hay recuerdos, también. Entonces se le ponen flecos. Y esta bandera fue hecha por una señora que pertenece al círculo de estudios José Miguel Carrera. Y de ella, el don Octavio Campuzano, que también es historiador, junto con su compañera, me mandaban estas banderas. Graciosamente las regalamos.
NB—Muchas gracias.
RESERVAS
Si necesitan reservas tienen que contactarse con: jsosuaa10@gmail.com
Reseña: Cabaña Lautaro 8, a una cuadra de la playa, a metros del Polo Gastronómico. Excelente ubicación y atención. ¡¡Lo recomendamos!!
