Marcelo Orrego defendió en el Congreso una reforma clave. Detrás del debate técnico hay algo más profundo: el control de los recursos, el futuro del cobre y miles de millones de dólares en juego
San Juan fue al Congreso con un mensaje unificado: la Ley de Glaciares necesita una aclaración urgente. Orrego puso el eje político. Perea, la evidencia técnica. Fernández, el impacto económico. Y Moreno, el respaldo científico. El objetivo es uno: destrabar inversiones mineras clave sin bajar estándares ambientales.
Orrego defendió por zoom la modificación de la ley de Glaciares

La exposicion de San Juan en el Congreso hoy martes, en el debate sobre la reforma de la ley Glacieres, no fue una más. No fue una defensa técnica aislada ni una discusión jurídica abstracta. Fue una presentación política, económica y científica alineada, con un objetivo claro: explicar por qué la Ley de Glaciares, en su forma actual, está generando más problemas de los que resuelve, según el gobierno.
El gobernador, Marcelo Orrego afirmo: “Sin minería no va a haber futuro”.
No fue una consigna vacía. Fue una definición estratégica. Orrego planteó que la discusión no puede reducirse a una dicotomía entre producción y ambiente, porque —según su visión— el mundo ya está en otra etapa: la de la transicion energetica. Y ahí, minerales como el cobre dejan de ser una opción y pasan a ser un insumo crítico.
“Defiendo la minería sustentable, que es clave para la transición energética y el desarrollo económico”, sostuvo. Y enseguida bajó el debate a uno de los puntos más sensibles: el agua. En San Juan, recordó, el 94% del consumo hídrico está en la no en la agricultura minería.
El ministro de Minería, Juan Pablo Perea, expuso los argumentos técnicos de San Juan para modificar la Ley de Glaciares.
El que tomó esa línea política y la tradujo en términos concretos fue el ministro de Minería, Juan pablo Perea. Su intervención fue menos discursiva y más estructurada, pero igual de contundente.
Arrancó desde un lugar que en San Juan no admite discusión: el agua como eje de la vida productiva.
La provincia —explicó— no solo depende del recurso hídrico, sino que lo gestiona como prioridad absoluta. Y en ese marco, buscó desmontar una idea que sobrevoló todo el debate: que San Juan no cuida su ambiente.
Lejos de eso, puso números sobre la mesa. Señaló que en poco más de dos años de gestión, la provincia ejecutó más de 22.000 millones de pesos en obras, de los cuales más de 6.000 millones fueron destinados a infraestructura hídrica. Acueductos, plantas potabilizadoras, redes de agua.
Gustavo Fernández puso el foco en el impacto económico de la minería en San Juan.
Si la intervención de Perea ordenó el plano técnico, la de Gustavo Fernández terminó de exponer el impacto real que tiene esta discusión sobre la economía provincial.
Su enfoque fue distinto. No habló primero de minería. Habló de San Juan. De su geografía, límites y Sus posibilidades. Destacó que el 97% del territorio es árido o montañoso. Solo el 3% es cultivable. Y apenas el 1% está efectivamente en producción.